Mis palabras favoritas y la enseñanza de idiomas: el caso de Stuzzicadenti

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Mis palabras favoritas y la enseñanza de idiomas: el caso de Stuzzicadenti

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Si hay una palabra del Italiano que siempre me gustó, fue esa, stuzzicadenti: larga, un poco difícil y divertida. Sólo tenía que decirla en voz alta o bajito y una sonrisa comenzaba a dibujarse en mi cara. Casi como una palabra mágica que abre puertas o convierte las calabazas en carrozas de cristal.

El Italiano está lleno de contrastes: es el idioma que representa una cultura de dos milenios, pero a la vez es un idioma asociado a los abuelos, a la mesa familiar. Está lleno de variaciones, acentos, regionalismos, dialectos y tal vez, por todo esto es una lengua rica y compleja, que nos suena tan familiar al oído.

Empecé a estudiar Italiano cuando tenía catorce años y jamás imaginé que trabajaría con la Bella lingua, ni mucho menos que iba a enseñarlo. Mi papá ya nos había dejado, lo digo en sentido corporal, porque a papá mi lo porto sempre nel cuore. Él era callado y traía con él la melancolía de la inmigración. Tal vez nunca dejó de estar en su piccola Noepoli natal, donde las llaves de las casas son de tamaño considerable, así como el grosor de las paredes. Cuando estuve allá, mágico y entrañable lugar de esta tierra, me sentía dentro de una película italiana, si hasta me frotaba los ojos para asegurarme de no estar en un sueño. ¿Todo eso era real? Las señoras vestían sus lutos de negro y no se dejaban fotografiar. Lo más impactante de todo era el cartel del negocio de mi tía, decía: ALIMENTARI EUGENIA SANTALUCIA. Mi nombre!!! O casi, porque hubiese sólo faltado el MARÍA adelante, que llevo en honor a aquella otra tía, a quién también rindieron homenaje mis padres al llamarme así.

Podría escribir mil páginas sobre mi relación y mi experiencia con el Italiano. Me siento afortunada de haber encontrado un idioma más en el mundo, porque parte de mí se encuentra en él. El Italiano me da mucho, pero mucho de todo. Los recuerdos son destellos en la oscuridad, son puertas que se abren en tu mente y la mente se enaltece cuando se aprende otro idioma, o dos, o tres…

Los invito a transitar ese maravilloso camino y, mientras tanto, a adivinar qué es stuzzicadenti.